lunes, 27 de julio de 2015

Un Prader-Willi no entiende el castigo...y menos el físico.

Me gustaría hacerme eco de algunas de las indicaciones que, en el Plan de Actuación para Personas con Síndrome de Prader-Willi para Centro Educativos que la Asociación Española del Síndrome de Prader-Willi (AESPW) editó, la psicológa Auroa Rustarazo Garrot (una de las eminencias más importantes en este campo de España) señala como esenciales para todo aquel que trate con niños con Prader-Willi.
En las que me quiero centrar hoy es en estas aunque hay más igual de importantes:
  • Los niños con Prader-Willi "son reactivos al castigo, la mejor manera de motivarlcon reforzamiento.....
  • En ocasiones se producen episodios de ira debido a que tienen baja tolerancia a la frustración y serias dificultades para expresar sus emociones, por eso sería interesante tener elaborado un "Plan de Emergencia" por si se producen. En el inicio de la crisis lo mejor será distraerlo con afecto, sugiriéndole algún tema que le guste o pidiéndole que desempeñe alguna actividad que sabemos le resulta atractiva. Si pese a nuestros intentos disuasorios, sus reacciones adversas van en aumento, debemos tener en cuenta como pautas generales:
  • - No ceder a las órdenes de la persona con SPW. Mantenerse firmes aunque la escena transcurra en público.
  • - Entender siempre que, por mucho que nos afecte, su actitud no es personal ni consciente, no nos están echando un pulso.
  • - Es mejor que solo interactue una persona con ellos, mucha gente les provoca nerviosismo.
  • - Explicarle las normas con calma, sin entrar en discusiones.......
  • Las personas que padecen esta afección son tremendamente afectivas, y con frecuencia, sufren el rechazo de compañeros, familiares y allegados que no entienden algunas de sus reacciones o hábitos en los centros educativos....."
El refuerzo positivo es la clave de la motivación de cualquier humano. Más aún si cabe en este tipo de personas que al no poder contralar sus obsesiones no entienden que se les castigue por ello. Y menos si ese castigo es físico en cualquier grado. No pueden asociar la relación causa/efecto sobre la acción/castigo. Somos los adultos los que tenemos que ser conscientes de que la situación la debemos saber gestionar nosotros. Perder los nervios o alterarse ante sus alteraciones simplemente agrava el problema. Y las reacciones violentas hacen que la situación se complique de forma geométrica haciendo sentir también a nosotros dolor y frustración añadida.
Si no sabemos gestionar estas situaciones debemos aprender. Y si no podemos por nosotros mismos buscar ayuda, incluso profesional, para lograrlo.
Somos nosotros los que tenemos la capacidad de entender y gestionar la situación de crisis, no ellos. Eso requiere de una presencia, saber estar y conocimiento de las pautas a seguir en cada caso y ese es nuestro reto.

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