miércoles, 24 de junio de 2015
jueves, 11 de junio de 2015
Un simple alteración genética
Un poco de ciencia para entender qué les pasa.
Aunque sea de difícil lectura, creo que es importante tener una idea de por qué una persona nace con el síndrome de Prader Willi (SPW) y por qué otras personas no.
El síndrome de Prader Willi (SPW) es una afección neurogenética con múltiples manifestaciones tanto físicas como conductuales propias derivadas una alteración en el cromosoma 15. Es lo que se denominan fenotipos.
El SPW tiene una incidencia estimada en 1/10.000 a 1/15.000 nacidos vivos y su diagnóstico se sospecha en todo recién nacido con hipotonía y dismorfias craneofaciales menores.
Los antecedentes indican que el SPW resulta de alteraciones moleculares, de distinta naturaleza, en la región 15q11-q13.
Alrededor de 70 al 75% de los pacientes diagnosticados clínicamente con SPW presentan una deleción cromosómica intersticial (pérdida de un fragmento de ADN de un cromosoma), de tamaño variable, en la región del cromosoma 15. Suele ser de origen paterno. Solo el 25% de los casos de SPW presenta disomía uniparental del cromosoma 15 (DUP15), en la que ambos cromosomas 15 son heredados de la madre y el representante paterno está ausente.
Por otra parte, 2% de los casos de SPW presentan pequeñas deleciones, mutaciones puntuales u otras anomalías en el centro que controla la impronta genética (CI).
Ante la diversidad de manifestaciones clínicas de estas afecciones es necesario, en primer lugar, confirmar que el cuadro clínico del paciente se relaciona con alguna de las alteraciones descritas en la región crítica de 15q11-13. Además, ya que el SPW presenta características físicas y conductuales comunes con otras afecciones genéticas, la confirmación diagnóstica precoz a través de pruebas de laboratorio evita otros exámenes innecesarios y es fundamental para el manejo adecuado y anticipado de las complicaciones más frecuentes como convulsiones, obesidad, retraso motor y otras. Ello contribuye a mejorar el pronóstico y permite entregar plan de acción adecuado a la familia.
Entre las pruebas de laboratorio utilizadas está la citogenética clásica, que permite identificar grandes deleciones del segmento 15q11-q13 y otras alteraciones cromosómicas, que pudieran ser responsables de fenotipos similares. Cuando se trata de microdeleciones del locus 15q11-q13 se debe recurrir a la hibridación in situ con sonda fluorescente (FISH), que es específica para la región crítica 15q11-q13. Sin embargo, los casos de SPW producidos por disomía uniparental del 15 (que representan el 25 y 5% respectivamente), pueden ser identificados mediante algún método que permita diferenciar el alelo materno del alelo paterno. Para ello se puede recurrir a digestión con endonucleasas de restricción.
La región 15q11-q13 alberga al gen SNRPN entre otros. La región promotora del gen SNRPN (ribonucleoproteína nuclear pequeña, polipéptido N) contiene una isla CpG (regiones de ADN que conforman el 40% promotor genético en los mamíferos), que se encuentra metilada (adición de un grupo metilo (-CH3) a una mólecula) en el alelo heredado de la madre y desmetilada en el alelo paterno. Esta metilación diferencial permite distinguir el origen materno o paterno de la región 15q11-q13 y constituye la base del análisis de metilación utilizado para el diagnóstico del SPW. El análisis de metilación permite detectar el 99% de los casos de SPW cuya causa primaria es una deleción en 15q11-q13, una disomía uniparental del cromosoma 15 o un defecto en el centro de la impronta22. En estos casos, el análisis de metilación permite corroborar el diagnóstico clínico de manera rápida y con un costo relativamente bajo.
No es pues un "castigo divino". Tiene una explicación cientifica como cualquier otra enfermedad o alteración orgánica. No hay culpables. No los busquemos.
No podemos elegir tener esta situación pero sí decidimos cómo la afrontamos. Eso nos enseño el maestro Viktor Frankl que nos dió ejemplo en su vida de ello.
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